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El cannabis es el producto de dos variedades del cáñamo, la “cannabis Indica” y la “cannabis Sativa”. Es una droga ilegal y una sustancia psicoactiva depresora del sistema nervioso central. A sus flores o “cogollo” se le llama “Marihuana”. Una variedad manufacturada de la marihuana es la “resina”, llamada “Hachís”.

Se suele consumir por vía respiratoria en forma de cigarrillo, mezclada con tabaco aunque también es posible su consumo por vía oral (en infusiones o ingerida usada para sazonar alimentos).


Hace unos años el consumo de determinadas drogas estaba asociado a la marginalidad. Hoy el consumo de otras, entre ellas elcannabis, tiene entre los jóvenes, que son los mayores consumidores de esta droga ilegal, ecos de recreo y evasión.

Lo cierto es que el cannabis no sólo es la droga ilegal más consumida en España y en el resto del mundo, con un uso creciente en los últimos años, sino que la edad en la que los consumidores se inician es cada vez más temprana y, en consecuencia, los problemas que ocasiona son de mayor entidad. Porque la adicción a drogas, también al cannabis, lejos de ser inocua, deja su huella en forma de secuelas negativas en la salud, en las dificultades de aprendizaje, en las relaciones familiares y afectivas y tiene efectos perjudiciales en el conjunto de la sociedad.

Produce una sensación de euforia inicial y bienestar acompañada de un cierto grado de trastornos de la coordinación, sedación y abatimiento con relajación, pérdida de la capacidad de concentración, letargia y somnolencia. Los efectos negativos a corto plazo de esta sustancia incluyen problemas con la memoria y el aprendizaje, percepción distorsionada, dificultad para pensar y resolver problemas, perdida de la coordinación, aumento en el ritmo cardíaco, ansiedad y ataques de pánico. El cannabis a medio o largo plazo puede producir algunos trastornos psicóticos graves y fumado con tabaco multiplica por diez los efectos cancerígenos del tabaco.

Según los datos de la Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias del año 2008, los estudiantes consideran que la droga ilegal más accesible es el cannabis. Y, lo que es más preocupante, entre los nuevos patrones de consumo de los jóvenes es una disminución en la percepción del riesgo que conlleva el uso de esta sustancia. Así, mientras que en el año 1994 el 60% de los estudiantes de enseñanza secundaria consideraban que consumir cannabis de forma ocasional podía ocasionarles problemas importantes, diez años más tarde, en el 2004, sólo el 36,9% eran de esa opinión, y actualmente esa cifra ha vuelto a disminuir..

El consumo de cannabis puede dar lugar a una serie de trastornos mentales descritos en los principales sistemas internacionales de clasificación de las enfermedades: la Clasificación Internacional de Enfermedades, 10ª revisión (CIE-10) y el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, DSM-IV-TR.

Además es frecuente la asociación entre el consumo de cannabis y otras enfermedades psiquiátricas entre las que destacan los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo y, por su especial gravedad, los trastornos psicóticos. El consumo de cannabis, a muy altas dosis, produce además alucinaciones.