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Los Inhalantes o disolventes volátiles, son sustancias muy volátiles (gaseosa, líquida o sólida), que producen vapores químicos que pueden ser inhalados para provocar un efecto psicoactivo o un estado de alteración mental.

Históricamente, se habían utilizado como anestésicos, o con un uso ritual (éter etílico, gas de la risa,..), y es a partir de 1950 cuando empiezan a extenderse y conocerse, imprescindibles en Industria de carburantes, disolventes y platicos.

Actualmente, su uso se produce en individuos con características muy distintas a las observadas históricamente, la mayoría son niños y adolescentes, así como adultos marginados, debido a su bajo coste, fácil accesibilidad y son muy variados.

Los síntomas y efectos pueden ser muy variados, dependiendo del tipo de sustancia química y de la cantidad inhalada o aspirada. Los efectos inmediatos son: mareos, somnolencia, pérdida del equilibrio, falta de coordinación, embriaguez, temblores, alteración de la memoria, falta de concentración, lentitud de movimientos, lenguaje lento e incoherente. Puede seguir un estado de excitación, tensión muscular, aprensión, agitación, irritabilidad, cambios en la presión arterial y ritmo cardiaco. Asociados a estas drogas suelen aparecer cambios de conducta y personalidad, pudiendo presentarse casos de furia histérica y violencia verbal y/o física.

El uso continuado provoca dependencia psíquica, creando una situación de necesidad de ingesta similar a otras drogas. A consecuencia de la rápida distribución por los pulmones, el inicio de la intoxicación es inmediato. Se relaciona el consumo de estas sustancias con conductas criminales y autodestructivas. La sensación de euforia primero y aturdimiento después, habitual con estos tóxicos, conlleva una perturbación psíquica grave que altera la inteligencia y la percepción. Está acreditado el fenómeno de la tolerancia respecto de los efectos en el sistema nervioso central, mientras que la dependencia física es discutida.

El nivel de inteligencia disminuye, haciendo frecuentes los problemas escolares. Se presentan cambios y descuido en la apariencia física, falta de higiene, falta de atención, alteración de la memoria, disminución de la capacidad de abstracción y razonamiento, personalidad antisocial, agresividad, depresión, ataques de pánico, ansiedad y alucinaciones con trastorno en el juicio crítico y la percepción. Se presentan ataxia (descoordinación en el movimiento de las partes del cuerpo), oraciones incoherentes y precipitadas, diplopía (Visión doble, la percepción de dos imágenes de un único objeto), náuseas y vómitos. La interrupción de la inhalación, como así también una intensa aspiración, pueden provocar la muerte.

El consumo crónico de estas drogas pueden generar además otros problemas de salud como:

  • Trastornos gastrointestinales (náuseas, vómitos, anorexia).
  • Trastornos renales
  • Arritmias
  • Alteraciones respiratorias (bronquitis crónica, edema pulmonar).
  • Conjuntivitis crónica.
  • Muerte súbita por fallo cardíaco, muerte por aspiración de vómito, muerte por arritmias ventriculares.

Al ser causantes de dependencia psíquica, en ocasiones se manifiestan psicosis tóxicas con daños cerebrales irreparables.Los inhalantes producen una fácil sugestionabilidad, dándose experiencias alucinatorias colectivas, lo que da ejemplo de la complejidad de la intoxicación. También provoca sentimientos paranoides y excitación sexual. Se considera que la embriaguez por inhalantes es de mayor gravedad que la alcohólica, a pesar de que los efectos de la intoxicación no son muy prolongados.